Algunos árboles aparentan gozar de eterna juventud. Cuando se ha intentado estimar la edad de algunos árboles como ciertos pinos, midiendo los anillos de crecimiento, se han observado ejemplares con más de 4000 años.
La madera de los árboles merece una incursión por dos motivos. En primer lugar, por que se trata de un material activo y en segundo lugar porque registra el paso del tiempo y nos ofrece un calendario natural para fechar el eventos.
En un árbol vivo, la madera además de la función de resistente permite el transporte del agua, desde la raíz hasta las hojas, y el almacenamiento de sustancias de reserva. Las células responsables del almacenamiento están vivas y duran muchos años, según la especie del árbol.
Al observar la sección del tronco distinguimos la corteza, la albura (zona clara) y el duramen (más oscura). La madera se genera a partir del cámbium, fina capa que se encuentra entre la corteza y la albura. La actividad del cámbium no es constante a lo largo del año; permanece latente durante la época fría y se activa, creando nuevas células, a la llegada de la primavera. En esta estación se forma una nueva capa menos densa y de un color más claro que la producida en verano, donde las paredes de las células son más gruesas.
El contraste entre las maderas de primavera y verano se hace fácilmente visible y da lugar a los llamados anillos de crecimiento que , en climas no tropicales, son anuales.
Con el paso del tiempo, los anillos más internos de la albura van perdiendo su actividad vital, oscurecen y mueren; así se forma el duramen. La misión de esta región central sólo es resistente; ésa es la razón de que puedan verse árboles vivos con su interior hueco por la pudrición del duramen.
Los anillos de crecimiento son la base de un método de datación, llamado dendrocronología, que no tiene rival en precisión. Detecta aspectos del pasado con una resolución anual. El espesor de cada anillo depende del clima de cada año, principalmente de la cantidad de precipitación y de la temperatura en primavera y verano. Por tanto, en el espesor de cada anillo se nos ofrece una huella anual del clima durante el periodo de crecimiento. Esta información se registra en un gráfico donde se indica la anchura del anillo en función del año. Todos los árboles de la misma especie que han crecido en un área con idéntica climatología exhiben el mismo gráfico de anillos de crecimiento.
Los gráficos permiten correlacionar los datos entre distintos árboles y construir gráficos para diversas regiones y tipos de árbol.
La madera de los árboles merece una incursión por dos motivos. En primer lugar, por que se trata de un material activo y en segundo lugar porque registra el paso del tiempo y nos ofrece un calendario natural para fechar el eventos.

En un árbol vivo, la madera además de la función de resistente permite el transporte del agua, desde la raíz hasta las hojas, y el almacenamiento de sustancias de reserva. Las células responsables del almacenamiento están vivas y duran muchos años, según la especie del árbol.
Al observar la sección del tronco distinguimos la corteza, la albura (zona clara) y el duramen (más oscura). La madera se genera a partir del cámbium, fina capa que se encuentra entre la corteza y la albura. La actividad del cámbium no es constante a lo largo del año; permanece latente durante la época fría y se activa, creando nuevas células, a la llegada de la primavera. En esta estación se forma una nueva capa menos densa y de un color más claro que la producida en verano, donde las paredes de las células son más gruesas.
El contraste entre las maderas de primavera y verano se hace fácilmente visible y da lugar a los llamados anillos de crecimiento que , en climas no tropicales, son anuales.
Con el paso del tiempo, los anillos más internos de la albura van perdiendo su actividad vital, oscurecen y mueren; así se forma el duramen. La misión de esta región central sólo es resistente; ésa es la razón de que puedan verse árboles vivos con su interior hueco por la pudrición del duramen.
Los anillos de crecimiento son la base de un método de datación, llamado dendrocronología, que no tiene rival en precisión. Detecta aspectos del pasado con una resolución anual. El espesor de cada anillo depende del clima de cada año, principalmente de la cantidad de precipitación y de la temperatura en primavera y verano. Por tanto, en el espesor de cada anillo se nos ofrece una huella anual del clima durante el periodo de crecimiento. Esta información se registra en un gráfico donde se indica la anchura del anillo en función del año. Todos los árboles de la misma especie que han crecido en un área con idéntica climatología exhiben el mismo gráfico de anillos de crecimiento.
Los gráficos permiten correlacionar los datos entre distintos árboles y construir gráficos para diversas regiones y tipos de árbol.












2 comentarios:
Iyo a ti que te gusta el tema este de las especies invasoras.He puesto en mi blog en la columna derecha una imagen con enlace para que puedas leer el libro este de especies vegetales invasoras de andalucía.En verdad cuesta dinero pero ahí está gratis jajaja.
bueno, no sé si esto será digno de escribirse..
la verdad estoy haciendo mis informes de artropodos y encontré mucho en común contigo y tu blog me parece interesante...
es muy curioso que tú estes a otro lado del mundo y hagamos lo mismo, con intereses similares, como dicen... el mundo es un pañuelo y...
bueno, yo seguiré dibujando abejitas, en vez de escribir acá pensando que hablo con alguien... jeje
sería interesante hablar contigo te dejo mi correo
ilatan_15@hotmail.com
NATALÍ SÁNCHEZ
proyecto de biologa, jeje...
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