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24 mayo 2009

Vegetación del Parque del Alamillo (Sevilla)


El elemento vegetal presente en este parque está definido y agrupado en los diferentes ecosistemas de los bosques mediterráneos que se describen a continuación:

  • A. Bosques esclerófilos mediterráneos
  • B. Bosques de coníferas
  • C. Bosques de ribera
  • D. Otras formaciones:

    D1. Bosque mixto de Quercus y Pinus
    D2. Acebuchar-algarrobal
    D3. Lentiscar, palmitar, madroñal, garrigas y otras formaciones arbustivas análogas
    D4. Brezal, jaral, jaguarzal y otras formaciones arbustivas análogas


A.BOSQUES ESCLERÓFILOS MEDITERRÁNEOS

Se extienden por la denominada España seca, caracterizada por la existencia de un período de sequía estival más o menos pronunciado. Su estrato arbóreo está dominado por una sola especie, de hoja perenne, pequeña y endurecida. La especie predominante puede ser la encina (Quercus rotundifolia/Q. Ilex) o el alcornoque (Q. suber). Estas especies muestran un estrato arbustivo con una gran riqueza florística, definida en función de que el suelo sea ácido o básico, más o menos húmedo, y la degradación del mismo. En Almería, la zona más árida, actualmente no existe bosque propiamente dicho, debido al clima y a la degradación del suelo, por lo que en su lugar hay diferentes tipos de matorrales. Estas especies tienen unas hojas pequeñas y coriáceas, que evitan grandes pérdidas de agua, fundamentalmente donde los veranos son calurosos y secos. Son bosques siempreverdes ayudados por la suavidad del invierno mediterráneo. Todo esto se traduce en un crecimiento más lento y a la obtención de una madera más dura, difícil de trabajar, lo que los hacen menos rentables económicamente que las coníferas y eucaliptos.

La destrucción de una parte importante de los antiguos bosques mediterráneos ha dado como resultado que en la actualidad extensas áreas estén cubiertas por matorrales. La degradación del terreno ha preparado el camino a la penetración en el sotobosque de especies como el cantueso, el romero, la jara común, los brezos o la retama entre otras, que han llegado a ser más abundantes que las especies típicas del bosque siempreverde, lo que dificulta la recuperación del propio bosque.


Los encinares son los bosques más representativos de la región mediterránea. En otros tiempos debieron cubrir grandes zonas boscosas de la Península Ibérica, pero actualmente su hábitat sólo ocupa el 25% de la superficie forestada, víctima de la explotación agrícola y el aumento de la población; lo que hoy son olivares, viñedos y campos de cereales, en otro tiempo fueron grandes extensiones de encinares. Muchos de los actuales se conservan gracias al adehesamineto, es decir, formaciones arboladas en las que la distancia entre árboles permite el desarrollo y la utilización ganadera de los pastizales subyacentes, o cultivos. Donde mejor se encuentran representados es en España, aunque a veces esta representación se limita a una encina solitaria en medio de grandes campos de cultivos. A pesar de ello, los encinares ocupan casi 3.000.000 de hectáreas repartidas por todo el país, mezclados con otras especies o en dehesas. El bosque natural de esta especie ya no existe, pero quedan magníficos ejemplares como ejemplo de lo que debieron ser los encinares de hace muchos años. De los mejor conservados en Andalucía destacan los de las estribaciones de la Meseta y de Sierra Morena.

El cortejo florístico que acompaña a los bosques de encina es muy interesante. De las muchas especies que conviven caben destacar algunas como el algarrobo, el mirto, el madroño, la esparraguera y el enebro, o el piruétano o galapero, una de sus plantas más típicas, y que en las zonas con mayor humedad se mezcla con la cornicabra y el citado madroño.


Los alcornocales están extendidos en España a pesar de sus marcadas exigencias, tanto climáticas como de suelo, ocupando unas 360.000 hectáreas. Al igual que con la encina, ya no se encuentran bosques puros, sino dehesas con pastizales y cultivos, excepto en la Sierra del Aljibe (Parque Natural de los Alcornocales), donde pueden encontrarse alcornoques de varios siglos muy bien conservados, que recuerdan lo que debieron ser sus primitivos bosques. Esta especie es la que mayoritariamente ha sido sustituida por el eucalipto, que se reproduce bien en los climas cálidos y lluviosos propios de los bosques de alcornoque.

Del cortejo florístico que acompaña a los bosques de alcornoques destacan otras especies como el quejigo, el roble melojo, el olivo silvestre o la coscoja, y al igual que algunos encinares frescos, suelen ir acompañados por madroñales con labiérnagos. En Andalucía Occidental son también frecuentes como componentes del ecosistema los piornales o escobonales dominados por especies del género Teline. En los suelos menos evolucionados se suelen instalar brezales más o menos ricos en jaras y jaguarzos. En las zonas más áridas se ven enriquecidos con leguminosas espinosas. Estos matorrales se adueñan del terreno cuando el bosque es talado o se erosiona fuertemente el suelo.


B. BOSQUES DE CONÍFERAS

Están representados por las coníferas mediterráneas, como el pino piñonero (Pinus pinea) o el pino carrasco (P. halepensis). Su presencia se ha visto muy desfigurada por la presencia de cultivos y repoblaciones, así como por haberse favorecido éste muy activamente mediante rozas y talas.

Pinus pinea

El pino piñonero, quizás el más característico de todos, es un especialista de los terrenos arenosos. Ocupa extensas poblaciones en las provincias de Cádiz y Huelva.

Los terrenos más térmicos de todos los pinares son los de pino carrasco, que se sitúan en crestones rocosos y laderas soleadas, desde el nivel del mar (es el pino de las costas mediterráneas), hasta unos 800 (1000) m de altitud en el interior de la Península. Se desarrollan preferentemente sobre terrenos con cal.

El cortejo florístico de los pinares es mucho más pobre que el de las encinas y alcornoques, destacando las jaras y jaguarzos.


C. BOSQUES DE RIBERA

Las riberas de los ríos, y los suelos con capa freática elevada, compensan con la humedad del suelo el período de sequía estival, permitiendo instalarse a bosques de hoja caduca. Se disponen en forma de bandas paralelas al curso del sistema fluvial.

En función a la proximidad del cauce, en el Alamillo se pueden distinguir dos bandas diferenciadas. En el lecho del lago, en contacto incluso con el agua, se sitúan las formaciones más exigentes en humedad, como los sauces, seguidos de los fresnos. En una segunda línea, las que no precisas el contacto directo con el agua y a las que les basta con utilizar las capas freáticas del suelo, accesibles para sus raíces, como los olmos.

La primera zona, ribereña, está formada por un estrato arbustivo de sauces (Salix alba, S. atrocinerea) y tarajes (Tamarix africana, T. gallica). La segunda zona, periribereña, está formada por chopos (Populus nigra) o álamos (P. Alba), olmedas (Ulmus minor) y fresnedas (Fraxinus angustifolia), en cuyos estratos inferiores se desarrollan ejemplares jóvenes de las especies dominantes y diversos arbolillos o grandes arbustos entretejidos por zarzas (Rubus ulmifolius) y plantas trepadoras como la zarzaparrilla (Smilax aspera).

Cuando el clima se hace más cálido y las corrientes de agua menos permanentes, como ocurre en muchas zonas andaluzas, la vegetación típica se va transformando en adelfares, tarayales y tamujares, los último sólo sobre suelos sin cal.


D. OTRAS FORMACIONES

D1. BOSQUE MIXTO DE QUERCUS Y PINUS: es el resultado de la introducción por el hombre del pino piñonero en zonas propias de encinas y alcornoques.

D2. ACEBUCHAR-ALGARROBAL: es una zona dominada por el acebuche acompañada de una leguminosa de gran importancia económica, el algarrobo (Ceratonia siliqua).

D3. LENTISCAR, PALMITAR, MADROÑAL, GARRIGAS Y OTRAS FORMACIONES ARBUSTIVAS ANÁLOGAS: generalmente son etapas de degradación de bosques de hoja esclerófila como encinares y alcornoques, aunque también ocupan comunidades permanentes (en equilibrio) en muchos pedregones rocosos y solanas con suelo poco profundo.


D4. BREZAL, JARAL, JAGUARZAL Y OTRAS FORMACIONES ARBUSTIVAS ANÁLOGAS: normalmente están fuertemente influidos por la naturaleza química del sustrato, desarrollándose básicamente sobre suelos silíceos.

Los brezales, puros o con una proporción más o menos elevada de cistáceas, marcan la influencia atlántica y representan la fase regresiva de los alcornoques más húmedos.

Los jarales, más o menos térmicos según su composición específica, son de claro carácter mediterráneo. A menudo forman grandes extensiones en los suelos más pobres y erosionados. Además de las distintas jaras y jaguarzos, suelen llevar algunas de las múltiples razas de cantueso, la mejorana o tomillo blanco, el romero, etc. Los que llevan jara común suelen indicar suelo de encinar.

Algunos jaguarzales son especialistas de suelos arenosos, tanto silíceos como calizos; son característicos de los sistemas de dunas fijas como las de Doñana, alternando con la sabina mora.

Sobre suelos con cal predominan los romerales, aulagas, espliegos, etc.



LISTA DE LAS ESPECIES OBSERVADAS

GIMNOSPERMAS

Pinus halepensis (Foto) (Foto)
Pinus pinea (Foto)

ANGIOSPERMAS


ANACARDIACEAE


Pistacia lentiscus
(Foto)
Pistacia terebinthus
(Foto)

APOCINACEAE


Nerium oleander
(Foto)
Vinca difformis
(Foto)

ARECACEAE


Chamaerops humilis
(Foto)

ASTERACEAE (= Compuestas)


Crepis vesicaria (Foto)

BRASSICACEAE (= Crucíferas)


Capsella bursa-pastoris
(Foto)
Diplotaxis erucoides
(Foto)

CAESALPINACEAE


Ceratonia siliqua
(Foto) (Foto)

CISTACEAE


Cistus albidus
(Foto)
Cistus monspeliensis
(Foto)

ERICACEAE


Arbutus unedo
(Foto)

FABACEAE (= Leguminosas, Papilionaceas)


Cytisus grandiflorus
(Foto) (Foto)
Retama monosperma
(Foto)
Retama sphaerocarpa
(Foto)
Medicago sp.
(Foto)
Coronilla valentina
(Foto)

FAGACEAE


Quercus coccifera
(Foto)
Quercus rotundifolia
(Foto)
Quercus suber
(Foto)

LAMIACEAE (= Labiadas)


Phlomis purpurea
(Foto)
Rosmarinus officinalis
(Foto)

MORACEAE


Ficus carica
(Foto)

OLEACEAE


Fraxinus angustifolia
(Foto) (Foto)
Fraxinus excelsior
(Foto)
Olea europaea var. Sylvestris
(Foto)
Phyllirea angustifolia
(Foto)

POACEAE (= Gramíneas)


Piptatherum multiflorum
(Foto)
Hordeum leporinum
(Foto)

ROSACEAE


Crataegus monogina
(Foto)
Pyrus bourgeana
(Foto)
Rosa micrantha
(Foto)
Rubus ulmifolius
(Foto)

SALICACEAE


Salix alba
(Foto)
Salix triandra
(Foto)
Populus alba
(Foto) (Foto)

SMILACACEAE


Smilax aspera
(Foto)

TAMARICACEAE

Tamarix africana (Foto) (Foto)
Tamarix gallica (Foto)

TIFACEAE

Typha dominguensis (Foto)

ULMACEAE

Ulmus minor (Foto)


**Nota: Las fotos no son mías ni tampoco de los árboles del Parque del Alamillo.

INFORMACIÓN COMPLEMENTARIA: http://www.parquedelalamillo.org

FUENTE: Departamento de Botánica de la Facultad de Biología (Universidad de Sevilla).

1 comentario:

alvaro  el lunes, 25 mayo, 2009:

Me gusta mucho el parque,además la laguna artificial cada vez tiene mejor pinta ornitóloga jajaja.

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